Los vecinos

martes, 22 de enero de 2013

Cuatro gotas

"Graniza fuerte y luego para y ese repiqueteo como de caballos al trote desaparece y llega el silencio y luego llueve a rachas y parece que el cielo se sofríe y luego para y el silencio vuelve y cuatro gotas grandes repican sobre la mesa azul, distraídas, y de pronto se acelera y como una ducha cae un río de lluvia y luego para y otra vez silencio y de repente una racha de viento y el móvil de las piedras azules repica y un relámpago alumbra la ventana y luego todo cesa y yo tecleo deprisa como imitando las gotas pasadas y sin darme cuenta todo vuelve a empezar..."
Tiene frío así que deja de teclear y mantiene sus manos debajo de la manta. Su sexo le cabe en la mano, lo aprieta, está caliente y le parece de arena mojada, pesado, pleno, una pequeña playa en agosto ajena al temporal del otro lado. Allí se queda un rato, sin moverse, calentando sus manos blancas. Cuando las incorpora al teclado se las mira: tiene dos cicatrices en cada base de los pulgares.

*
"Tiene dos cicatrices en cada base de los pulgares -se lee en el informe forense- y otra en la frente a la altura de la nariz, eso debería bastar para poder identificarla. Sin embargo ningún familiar se ha personado todavía en el depósito de cadáveres. Este cuerpo inerte me parece más muerto que ningún otro, tal vez porque la lluvia sigue sonando en los cristales como nudillos insistentes llamando a una puerta y eso me evidencia el silencio que hay aquí dentro. No me quejo, si algo sonara dentro de la cámara, me descompondría de estupor, tal vez de miedo..." Escribe el email a su novia que ha viajado a Alemania para un fin de semana largo, unas ponencias en las que participa como científica. La echa de menos. También la envidia. Y necesita su presencia para soportar su trabajo, el más mortal dice siempre con ironía. Escribe mientras pasan las horas y hace un descanso entre informe e informe, tal vez más muerto que los cadáveres que le custodian en las estanterías de enfrente.

*
Es tan terrorífico, piensa, que los hombres se hieran. Y mira su retrato, cuando sonreía y sus ojos brillaban e intenta entender qué había en su cabeza mientra la miraba, qué sueños se crearon a partir de los pequeños gestos sin intención..., bueno sí, con la intención de demostrarle su amor, que no era poco.
"Te doy mi corazón envuelto en celofán y viento, te doy el corazón que no encuentro, el olvidado, el escondido, el de oro. El otro, el del latido diario, lo tiene mi esposo". 
Llueve. Y se pregunta qué estará haciendo él, si estará mirando por la ventana cómo las gotas se deslizan sobre el asfalto o si acaso permanecerá ajeno a aquella tormenta súbita que azota las calles.

*

La cuarta gota es tan pequeña que ni se ve: dormita en la butaca sus días de anciano. Está reseco, hueso y pellejo, opaco, mojama, ojitos cerrados, un poco legañosos. La lluvia le adormece más. Y su respiración es tan suave como la que tenía siendo un bebé. La mano de su madre ya no lo mece. A veces lo piensa y el corazón le escuece entonces, pero son muy pocas las veces que lo piensa. La mayor parte del tiempo, sólo duerme.




12 comentarios:

  1. esto fue muy muy lindo querida Francesca
    muy poetico
    viajo tanto como con las fotos

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    1. Me alaga, Sr. Garriga. Pocas fotos estos días de lluvia, lo lamento...

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  2. Quatre gotes plenas de vida, de vegades de la que no ens agrada, tot i així porten vida com la mateixa pluja.

    Fa fred, els niguls són cada cop més negres, Tramontana blanca com la neu i el vent...bufa.
    Aferradetes.

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    1. Has vist les muntanyes nevades, Lluneta? Estar sola no em fa gaudir del tot de les meravelles naturals, tinc tan de fred...

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    2. Si, avui dematí estaven ben blanquetes, ho he vist des del finestral de l'oficina. :(
      Si que fa fred, i no només fora...no saps com t'entenc!

      Més aferradetes??

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  3. De las cosas más increíbles que te he leído FRANCESCA.

    Tanto en cada párrafo, que mejor dejarlos tal cual, nada que aportar, nada que decirte, solo disfrutar estas gotas transparentemente translúcidas tuyas mientras brillan.

    Un beso y enhorabuena artiZta... no todas las mañanas entra uno y se encuentra preciosidades como estas tuyas... graacias.

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    1. Se lo agradeceremos a la lluvia, ¿sí? Besos!

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  4. Esto es como la punta del iceberg...
    Y qué bien escrito, oye. Me ha llenado de melancolía.

    besos

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