Los vecinos

domingo, 24 de febrero de 2013

El usurero

Creció pobre, en un hogar sencillo y austero que conservaba todavía un baño antiguo, nada más que un agujero en un escalón, una boca negra y maloliente que, de cuclillas, sin posar su piel, visitaba cada día un par de veces, sobre todo en invierno, ya que la vieja casona tenía un baño más moderno, con sus sanitarios blancos y sus baldosas de damero, pero en el patio, lo que lo hacía realmente incómodo esos días helados de invierno o en las noches, casi todas.
Creció pobre, como digo, comiendo patatas, mendrugos de pan duro con pimienta roja, frutas robadas, y por eso le acompañó siempre la pobreza y la carencia. No importaba cómo había cambiado su vida, si pudo levantar un negocio modesto pero exitoso, si pudo comprarse un coche oscuro de gama alta, si pudo tener un hermoso ático en el piso 14 de aquella ciudad reconocida, si pudo robar un hijo y salir impune. Siempre le acompañó la carencia. Y todas las decisiones que fue tomando en su vida, inflexible, le mantuvieron unido a ese agujero abierto lleno de heces.
- ¿Pero cómo puedes hacerme esto? -le increpó el compañero después de leer el documento que había redactado y esperaba su firma. - esto simplemente es usura: si haces que las cantidades que te pago para saldar la deuda sean sólo en concepto de intereses, nunca podré saldar mi deuda. 
- Eso es lo que acordamos -sentenció él impasible.
- ¿Pero y nuestra amistad? Acepté tu ayuda pensando que me la ofrecías honestamente...te pido que lo reconsideres.
El otro, contundente, cruzó los brazos sobre su pecho y le mantuvo la mirada sin responderle.
- Hubo un sabio moribundo -empezó a hablar el agraviado- que quiso dar una última enseñanza a su discípulo: mira en mi boca, le dijo, ¿ves la lengua?. Sí, contestó el aprendiz de sabio. ¿Y ves los dientes?. No, maestro sois muy viejo, ya no hay dientes. Sólo la lengua permanece, dijo el sabio, porque es flexible. Todo lo duro e inflexible cae fácilmente.
Aquel continúo sosteniéndole la mirada. No decía nada, pero en su interior hervía de rabia. Quería decirle que lo envidiaba, por su paz interior, por su mujer buena, por su alegría, por su fe, por no tener un agujero de heces en el pecho que le obligase todos los días a convertir el oro en mierda. Pero no dijo nada, no varió su camino y finalmente recibió su dinero y perdió un compañero eficiente y un amigo excelente y le regaló una gran enseñanza al otro y, de nuevo, cayó en el negro excusado y en su permanente carencia.


18 comentarios:

  1. He conegut aquest tipus de banys, els meus avis vivien en un mas on hi havia una comuna. L'altra opció era fer les teves necessitats al mig del camp.
    La duresa es perd amb els anys ... en el sentit més ampli de la paraula. Cal ser flexible perquè al final et trenques.

    Bon dia Francesca :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jo també en vaig conéixer un, amb una olor nauseaubunda i un grapat de mosques volant sempre a sobre, una imatge bastant desagradable.
      Sí, je, je, perdem duresa però a vegades guanyem inflexibilitat, això de que les frontisses no roden bé, ja m'entens...
      Besada, Pere!

      Eliminar
  2. Hasta su último día será un miserable.
    Tiene un pozo maloliente en vez de corazón.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Había un cacique mapuche que se llamó Lautaro (fue tan buen guerrero que sus campañas militares se estudiaron en las academias) cuando hizo prisionero a un español conocido por su crueldad, que vivía en Santiago en aquel momento, le dijo "¿buscabas oro?" y le llenó la boca de oro en polvo apisonandolo como se cargaban los fusiles antes, presionando la pólvora con un palo, por la boca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me imagino el resultado...mejor eso, que la misma operación pero con heces, no?

      Eliminar
  4. Ainss si hiciésemos caso a las pequeñas lecciones que nos va dando la vida...Pero preferimos mirarnos el ombligo y no darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay personas que no quieren asumir la responsabilidad de sus actos, que todo ocurre porque el otro es el enemigo o porque el otro es el primo al que hay que engañar, en ambos casos son seres oscuros.

      Eliminar
  5. Fíjate que esto Emilio Zolá hubiera querido haber sido su autor! Es extraordinario... de verdad, me encanta. Lograste meternos a esa existencia maloliente.¡Ufa! te aplaudo!
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Qué tristeza de vida. Y no solamente hay usureros del dinero, sino también de los sentimientos y las emociones. Los negros orificios de las letrinas se arrastran toda una vida si uno no decide quitárselos de la memoria a tiempo.

    Tengo que ponerme al día con tu blog. Veo que me estoy perdiendo muchas cosas buenas :)))

    besos

    ResponderEliminar
  7. Ainss...se me han puesto los pelillos de punta....y fíjate que, según lo describes, me imaginaba un lugar oscuro, frio, hediondo...y luego me he dado cuenta que describe la situación que rodea a muchos gordos banqueros codiciosos de este país aunque ellos solo perciban lujo...

    ResponderEliminar
  8. Quan entenguem que la riquesa és inmaterial serem milionaris.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. M'agrada aquella dita: "era tan ric, tan ric que només tenia doblers"

      Eliminar
  9. Ufff.... vaja entrada Xesca. Posa la pell de gallina...

    En fin, molt apropiat pels temps que vivim...

    ResponderEliminar